La historia de ciertos objetos es fascinante y el stiletto no se queda atrás. Este tipo de zapatilla ha tenido una evolución a través de la historia y se ha convertido en un ícono de la moda que no puede falta en tu guardarropa.

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En el siglo XVI la realeza italiana usaba zapatillas altas para elevar sus faldas del suelo y evitar que se ensuciaran. En el siglo XIV, la nobleza las usaba para hacer notar su autoridad (sin importar el género). Poco a poco los hombres dejaron de usarlos ya que se asociaban a las mujeres.

El tacón fino fue invención del siglo XX. Fue diseñado en los años 50, cuando los materiales de aeronaves fueron implementados como tecnología para la producción de zapatos, de hecho la palabra stiletto está inspirada en una hoja de acero con punta afilada. El uso de metales y plástico hicieron posible alargar y elevar los tacones a nuevas alturas.

Los stilettos son más angostos de la punta del pie y más anchos al talón; de igual forma en la parte trasera, el tacón debe ir adelaganzando hacia el piso, miendiendo entre 10 y 15 centímetros. Así comenzaron a usarse en los años 60 por las mujeres en las capitales de la moda.

Los años 70 y 80 no fueron tan exitosos debido al rechazo por parte del feminismo pero en la década de los 90 regresaron con más fuerza que nunca gracias a su popularidad en series de TV y el ámbito músical. En la actualidad el stiletto es un básico para la mujer y representan empoderamiento y, ¿por qué no? el lado divertido de la moda.