De Francia provienen grandes exponentes de la literatura y del savoir vivre. Balzac lo expresó al decir que “el amor es la poesía de los sentidos” y Armand de Brignac lo confirma con la creación de su Champagne Rosé. Excepcional en su cuerpo y fulgurante en su exterior, esta bebida es el elixir perfecto para celebrar este 14 de febrero. 

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Así como de la pluma de la Baronesa de Dudevant, mejor conocida por su pseudónimo George Sand, surgió la frase “sólo hay una felicidad en la vida: amar y ser amado”, de la casa del emblema del as de espadas nace un tête cuvée idílico: Armand de Brignac Rosé.

Armand de Brignac Rosé, el amor como poesía de los sentidos

El savoir faire de la maison Cattier, respaldado por un linaje de más de trece generaciones de vinicultores de la región de Montagne de Reims, se enaltece en este champagne Rosé brillante, fresco con capas de frutos rojos y aromas de repostería. La composición de Armand de Brignac Rosé se dispone de un armonioso balance entre 50 % pinot noir, 40 % pinot meunier y 10% chardonnay.

Excepcional como el amor, el proceso artesanal que se sigue en Armand de Brignac es absolutamente delicado y en él intervienen únicamente 18 personas, por lo cual solamente se producen 20 botellas por hora y, por
consecuencia, no existen dos iguales. Las añadas vintage de este cuvée, de 2009, 2010 y 2012, ofrecen, en suma, notas de cata de fresas, grosellas y cerezas con acentos forales y un toque de almendra dulce.

Disruptiva, como es una grande liaison, la botella del Rosé es deslumbrante. Su inconfundible acabado rosa metalizado es toda una “déclaration”, que culmina en el emblema del as de espadas y sus etiquetas, todas elaboradas en pewter francés. Armand de Brignac Rosé, una misiva de amor para conquistar los sentidos.