Para quienes disfrutamos de una obra de arte, estar frente a uno de los grandes maestros es un honor, sencillamente un sueño cumplido disfrutar del maestro Manel Pujol Baladas, un artista que vive el arte, que lo ama y comparte su pasión con el mundo.

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Es de origen catalán, aunque desde 1998, radica en México. En Status tuvimos la oportunidad de disfrutar una tarde en su estudio donde el maestro nos comentó lo que significa nuestro país para él: “México es un país que si uno aprende a descubrirlo, aprende a quererlo”.

El arte de vivir para el arte: Manel Pujol Baladas

Hace dos décadas, México le ofrecía un nuevo horizonte: “estos cambios te ayudan a cambiar y a crecer”. En España, el constante hostigamiento por parte de la prensa en aquel entonces causaba que Pujol perdiera el ritmo de su trabajo. De esta manera, encontró en nuestro país un lugar donde podía pintar para sí mismo y así reencontrarse: “México, cada día que abro los ojos, me muestra una luz”.

Podría decirse que el maestro Manel Pujol Baladas es heredero de la tradición pictórica española debido a su estrecha relación con tres de los pintores icónicos del siglo XX: Picasso, Dalí y Miró. “Con Dalí es con quien mayor cercanía tuve y de quien más aprendí, pero es a Picasso a quien más admiro por su capacidad de búsqueda y de digestión de los otros. No obstante, me identifico más con Miró, porque él, siendo el gran virtuoso que era, creó su propio lenguaje, ese que lo hace inconfundible y tan personal a la vez” confiesa el maestro.

El arte de vivir para el arte: Manel Pujol Baladas

Sin embargo, él necesitaba “cortar el cordón umbilical” y romper su relación con Dalí, de lo contrario, afirma Pujol, no hubiera sido un artista, sólo una continuación de aquel excéntrico pintor. Dejar atrás todo ese mundo era una evolución no sólo intelectual sino espiritual y este país se lo permitió.

También estaba el desafío de crear su propio lenguaje estético: “Un artista vive de la belleza, pero en mi caso la belleza es siempre el primer impulso para descubrir el amor. La belleza no es lo que todo el mundo ve, sino el mundo que uno ve y desea compartir con los otros”.

En 1992 realizó la carpeta de litografías originales de la Suite Olímpica “Homenaje a las Subsedes Olímpicas Barcelona 92”, en exposición permanente en los Museos Olímpicos de Barcelona y Laussanne. Fue, cincoaños después, cuando llegó a México, invitado a exponer “Germen de Ilusiones”.

El arte de vivir para el arte: Manel Pujol Baladas

“En México, cuando pinto, siento unalibertad absoluta, sin restricciones, como cuando era niño en Vic, donde nací, y me llenaba los pulmones del olor del trigo y de la tierra mojada”,
recuerda con nostalgia el maestro.

La inspiración la encuentra en la música, la poesía, “puedes descubrir, pasando por la calle, algo que te llame la atención y lo puedes convertir en un lenguaje”. Asimismo, México le ha puesto también en el camino de la reflexión sobre el arte mismo, “con una honradez a toda prueba, como ciudadano y como artista que no hace concesiones ni deja huecos a los demás, que respon de a la verdad de sus necesidades expresivas, sin pensar en modas ni en opiniones ajenas, reconociendo el lugar que tienen los maestros, para dejar que hable por uno la potencia que nos ha engendrado, esa conciencia de ser una estrella fugaz y permanente en el firmamento”.

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