Por: Manuel Garfias

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En estos días, donde la palabra influencer salta a la vista en toda red social y medio de comunicación masiva, resulta interesante conocer la historia de un joven irlandés que ambicionaba con alcanzar la fama: Oscar Wilde.

Quizá, insinuar que una de las grandes figuras de la literatura universal llegó a ser el equivalente a un influencer en el siglo XIX pueda levantar algunas cejas, pero estoy seguro de que, al leer este libro biográfico, más de uno podrá afirmar que sin Oscar Wilde no habría Kim Kardashian.

En Wilde in America. Oscar Wilde and the invention of the modern celebrity, el periodista e historiador cultural David M. Friedman relata el tour que el dramaturgo y novelista irlandés hizo por Estados Unidos en 1882. Durante esta travesía, Wilde da cátedra de cómo hacerse publicidad mediática a uno mismo y así convertirse en una estrella con nada más que una gran personalidad.

Oscar Wilde y la invención de la celebridad moderna

Friedman argumenta que el autor de El retrato de Dorian Gray fue el primero en descubrir que el renombre y la popularidad podían llegar antes que los logros, pues, para ese entonces, Wilde no había escrito ninguna de sus exitosas obras.

David M. Friedman soporta esta idea mostrándonos las situaciones donde Wilde hizo gala de su encanto y elocuencia para inmiscuirse entre escritores, eruditos y políticos de Estados Unidos. Ya sea con elogios o censura, Oscar Wilde se ganó un lugar en la cultura mediática norteamericana para, a su regreso a Londres, producir las grandiosas obras maestras con las que, hasta la fecha, sigue siendo una celebridad.